Sunday, September 30, 2007

Estreno

Me ha costado doces años darme cuenta que los ordenadores clónicos tienen la misma calidad que un excremento de mico. Invariablemente, me han ido cascando entre el primer y el segundo año de vida, siempre de manera catastrófica. Este último era de marca, y además la instalé un buen lote de refrigeradores adicionales para combatir el calor. Ha dado igual. Como todos, terminó convertido en un engorroso pedazo de chatarra.

Ayer me planteé tres opciones. La primera, reparar el trasto. Eso quedó descartado cuando me puse a investigar (prefiero pagar a un tercero que andar jugando con el destornillador: es algo superior a mis fuerzas, como pedirle a un hetero que se ponga cachondo mirando a Boris Izaguirre, pero la tienda estaba cerrada...) y descubrí que la placa y el procesador estaban fritos. La segunda, era comprar un ordenador aún más caro que el anterior, con de dispositivos de refrigeración y seguridad y componentes de primeras marcas. O sea, subirse por encima de los dos mil quinientos euros. Claro, que eso mismo pretendía hacer la última vez, y mira como hemos acabado.

La tercera opción, y la definitiva, se presentó en el Carrefour. Iba a buscar un pack de cervezas, pero aproveché para tirar el ojo en la sección de ordenadores. Había un Acer con Athlon 3800, tarjeta GeForce 6100, 1 GB de RAM y 200 GBs de disco duro por 380 eurillos. Tardé dos segundos en llevármelo. Salvo por la RAM, y después de añadirle el antiguo disco duro, salgo ganando con el cambio. No podré jugar a los juegos de última hornada (tampoco tengo mucho tiempo para eso), pero si casca dentro de un par de años, lo habré amortizado de sobra.

Por cierto: ¿qué clase de invento infernal es el Windows Vista? Me pareció tremendamente cachondo que no me dejara acceder a mis propios archivos. Tardé cinco minutos en pasarme al XP. Ya se sabe que malo conocido...

0 comments:

Post a Comment