Después de hundir la moral a cualquier aspirante a Best Seller que se dejase caer por el blog vía Google, la pregunta que nos queda por hacer es: ¿hay alguna alternativa o medio secreto para triunfar?
Si supiera responder a estas preguntas, estaría vendiendo libros como churros y pegándome por participar en algún programa de La 2, en vez soltar estas parrafadas. Pero, como decía ayer, se pueden deducir muchas cosas mediante la mera observación.
Por ejemplo, que las opciones de autopublicación son un camino cerrado, salvo que uno tenga la suficiente pasta para montar su propia editorial. Hace ya quince años, las imprentas me daban un presupuesto de quinientas pesetas por ejemplar, si imprimía por encima de los mil. Es decir, un total de quinientas mil pesetas, tres mil eurillos. Los medios de impresión han avanzado desde entonces (imagino), ahorrando costes, pero sigue siendo una opción muy cara. Al precio final, hay que sumar la inevitable inversión para promocionar la obra y distribuirla.
Hoy en día proliferan las editoriales online, que permiten "publicar" en formato PDF u ofrecen presupuestos ajustados para hacerlo en soporte tradicional. Pero vuelvo a hacer la misma pregunta que ayer: ¿cuántos de nosotros han comprado alguna vez uno de estos libros? Muchos serán malos, desde luego, pero los habrá buenos o incluso geniales. Si ellos no triunfan, tampoco lo haremos nosotros, por muy buenos que creamos ser. Este tipo de páginas, además, suelen contar con medios de promoción casi nulos. Ni siquiera son capaces de publicitar eficientemente su propia existencia, no hablemos ya de la obra de uno de sus autores. Para rematar, estamos intentando aflojar la cartera de los mismos lectores que, salvo raras excepciones, no se molestan en leer nuestros relatos ni aunque se los ofrezcamos gratis en un foro o una página personal...
Quizá, la única alternativa válida de este género, sea Lulu.com De hecho, cuando me anime a publicar, lo haré por esta vía. Tiene los mismos problemas que cualquier otra web dedicada a la autopublicación, pero también con un par de ventajas que la hacen interesante y la ponen muy por encima de su competencia. En primer lugar, el autor no necesita invertir un duro para publicar comercialmente en formato impreso, salvo el mínimo imprescindible para adquirir el ISBN. Los costes son asumidos por el propio cliente cuando adquiere un ejemplar. Lulu uliza medios de impresión digitales, que ahorran un buen montón de dinero y evitan el tener que imprimir un gran número de ejemplares para que no se dispare el precio final de cada uno. Pueden imprimir bajo pedido, y eso es precisamente lo que hacen. Cuando el cliente se interesa por un libro y lo compra, lo imprimen, lo encuadernan y se lo mandan. El precio final es el mismo que le cobrarían en cualquier librería por un ejemplar de similares características. Una media de diez euros, por ejemplo, para novelas de bolsillo en formato rústica. De esa manera, ni el editor arriesga ni el autor tampoco. Y a diferencia de las editoriales convencionales, la mayor parte de los beneficios van a parar al bolsillo del escritor.
Las ventajas de este sistema han sido reconocidas por medios como El País. Desde nuestro punto de vista, el de un escritor novel, no se pierde nada por hacer el intento. Si fracasamos, no habremos perdido un céntimo. Si logramos convencer a nuestra madre y algún que otro amigo, podrán comprar el libro sin problemas, con una calidad muy similar al de cualquier otro libro publicado (lo he comprobado). También nos abre alternativas nuevas, como la posibilidad de imprimirse unos cuantos ejemplares para promocionarlos directamente en alguna feria del libro, o usarlo como palanca para abrirse un hueco en las editoriales convencionales.
domingo 23 de septiembre de 2007
La realidad editorial (2)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada