Una de las cosas más tristes y ofensivas que he leído en un foro, es que la poesía no es un arte. No le ven la gracia a eso de rimar un par de versos, quizá porque cualquiera puede grabarlos en la puerta de alguna letrina, o sea cosa de carpetas adolescentes, inmediatamente debajo de un recorte de Bisbal. Mariconadas, Lorca en cabeza, del que tampoco se salvan un Quevedo, un Blake, un venerable Homero o todo el Mester de Juglaría, cada uno en su estilo y época. Defienden esta tesis los mismos que toman la Wikipedia por infalible oráculo, gustan de gafas de pasta, postulan que la originalidad en la música murió en una determinado década, y producen una voluminosa cantidad de mensajes para dejar constancia de su sabiduría en los foros de Internet. Cada uno de ellos se define por lo que consume y, por lo tanto, son de apetito voraz, siempre y cuando el menú no incluya la pantalla de televisión, a la que presumen no ver. Quiten o añadan características a este perfil para ajustarlo a un determinado individuo, pero las líneas maestras son siempre las mismas.
A lo que voy. La poesía no sólo un arte. Para el escritor novel, es un alimento básico, aunque no pretenda parir un sólo verso. Porque la poesía enseña una lección fundamental, que es la de usar el lenguaje con precisión, sencillez y elegancia. Muestra todo tipos de recursos, como la aliteración o la métafora, que son las herramientas necesarias para convertir una mera redacción en un texto literario.
Algunos ejemplos. El de una anáfora:
Salid fuera sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas corriendo
(Garcilaso de la Vega)
El mar. La mar.
El mar. Sólo la mar. (Alberti)
Hipérbole:
Yace, en esta losa dura,
una mujer tan delgada
que en la vaina de una espada
se trajo a la sepultura
(Baltasar de Alcázar)
Prosopopeya:
oh prados y verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado
(San Juan de Cruz)
Perífrasis:
tocando el tambor del llano.
(Lorca)
En ninguno de esos ejemplos, se rebusca el vocabulario, como gustamos de hacer los principiantes -miedo nos da decir "Lo que pasa en la calle", y preferimos recurrir a aquello de "los actos consuetudinarios que acontecen en la rúa". La belleza se busca y se encuentra en el lenguaje más sencillo, sabiamente manejado.

2 comentarios:
es realmente cierto. Cuando empece a escribir poemas pensaba que tenia que emplear palabras "raras", largas, de estilo "clasico". Cuanto mas lees te das cuenta de que eso solo depende del tiempo, y que los mejores poemas son los que dicen verdades como puños, con las palabras reales, pero con una estructura y estilo dificiles de conseguir sin practica.
Gracias por el comentario. Te estaba contestando aquí, pero me ha salido un mensaje tan largo, que voy a incluirlo como una nueva entrada :)
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