Respecto a la poesía, olvidamos con frecuencia una característica básica. Que sea un producto de consumo de la intelectualidad, es un fenómeno reciente. La poesía solía ser una expresión del pueblo llano, con compositores a veces tan analfabetos como su audiencia. De ahí su sencillez y su pureza. La necesidad de comunicar el mensaje, ya sean las andanzas de un mercenario o los sentimientos que inspira una determinada muchacha, es tan imperiosa y esencial como la de adornar el verso. Una cosa no se entiende sin la otra. El arte como expresión incalcanzable y no siempre comprensible, como barrera de paso entre una élite cultural y la gran masa es, repito, una novedad en términos históricos.
El arte se puede adoptar como pose, desde luego, y cumbre de una pretendida superioridad, aunque no sea una actitud que me merezca respeto. El verdadero escritor pretende contarnos algo. Ese es su objetivo.
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