lunes 29 de octubre de 2007

Painkiller

Este fin de semana comentaba una serie y hoy toca un videojuego (sí, hijos sí: eso es lo que pasa cuando no tengo tiempo para escribir cosas más serias).

Compré el Painkiller en el cesto de ofertas del Carrefour, a nueve euros. Así que no puedo ser muy tiquismiquis con mi crítica. O igual sí. Tecnológicamente, es bastante apañado, con un motor gráfico de factura propia que si bien no ofrece las filigranas de los títulos más recientes, me rula bastante bien en mi PC de saldo. El control es muy buen y preciso, algo también de aradecer en un juego de acción en primera persona.

Sin embargo, las buenas noticias acaban ahí. El argumento está cogido con pinzas, y relatado de manera atropellada en una brevísimo video inicial. El prota muere en una accidente de coche junto a su novia y, de buenas a primeras, lo vemos en una suerte de purgatorio, haciendo el trabajo sucio de Dios. Que básicamente consiste en tirotear hordas de muertos vivientes.

Entiéndamne bien: soy de los que se lo pasan pipa matando bots en el Unreal Tournament, así que la acción pura y dura no me asusta. Todo lo contrario. Pero en Painkiller hay cosas que no me cuadran. Primero, la mecánica. Cada escenario se divide en una serie de puntos de control. Cuando atraviesas uno, una puerta se cierra detrás tuyo, impidiéndote retroceder, y aparece todo un ejército de enemigos. Cuando los matas, avanzas hasta el siguiente punto y repites el proceso. Llevo apenas dos fases pasadas en el juego, y ya estoy cansado de este planteamiento. Tampoco ayuda la música machacona que acompaña estas orgías de sangre. Aunque se han intentado recrear escenarios tétricos, como cementarios o catacumbas, la ambientación queda completamente arruinada.

Muchos menos enemigos, y surgiendo en los momentos más imprevistos (estilo Undying), hubieran configurado un juego bastante más potable. Pero tal cual, no me acaba de convencer.
No hay apenas argumento que seguir, no hay tensión, y todo consiste en ir machacando a hordas de enemigos demasiado similares entre sí, y no demasiado listos (sólo avanzan y atacan) para resultar interesantes.

Quizá por eso lo venden a 9 euros....

1 comentarios:

Ozimandias dijo...

Pues a mi el Painkiller me gusta mucho. Tengamos en cuenta que desde el principio paso del argumento (corto los videos cuando aparecen, de hecho aún no he visto ninguno entero) y me dedico a matar todo lo que vea, sin pensar mucho. Es la clase de juego que pongo cuando acabo de terminarme uno más profundo, tipo System Shock 2 o Deus Ex, en los que es un crimen no pararse a contemplar el mundo en el que estamos inmersos.

En Painkiller juego como en Quake, dispara y avanza, y ya. Desconecto el cerebro de mamífero y pongo el turbo en el de reptil.

De todos modos, todas las fases ofrecen un reto extra si quieres conseguir la carta. Esa fase en la que para lograrla debes acabar el nivel sin haber recogido una solo alma es de las que más problemas me dieron, hasta que llegué al orfanato y vi que el objetivo propuesto era acabar sin haber recibido daño en todo el nivel.

Me gusta mucho también que cada jefe final requiera una estrategia diferente para matarlo (al principio me costó mucho entender cómo debía morir la cosa del pantano).

Por otra parte, es innegable que algunas fases son prodigiosas en su ambientación. El manicomio, con esos pacientes gateando por el techo, o esa estupenda recreación del infierno como un campo de batalla congelado en el tiempo, o el orfanato con sus cunas de tortura y esos niños psicóticos o las niñas que se queman a lo bonzo... pero creo que lo que más miedo me ha dado de ese juego son los payasos del parque de atracciones. Los payasos siempre me dieron miedo de crio, y ver esa versión deformada, llena de colmillos, con el espantoso maquillaje y gritando espeluznantes carcajadas, es demasiado para mi.

Por cierto, yo lo compré por 7 euros en un pack juego + expansión, pero he visto ese mismo pack a 60 €.