Una de las grandes presunciones de nuestra época, es la de haber marginado la religión al reducto de lo insignificante. Países como Irak recuerdan que no es así, pero no hace falta irse tan lejos para observar la vigencia de la fe. No necesariamente católica, y ahí está el matiz. De hecho, muchos de los que más rotundamente se declaran ateos y contrarios a la iglesia, suelen ser los devotos más fanáticos. De nuevo cuño, eso sí. Tal vez no le recen a un dios todopoderoso, ni escuchen las salmodias de sus profetas en un mercado público. Pero creen ciegamente, de eso no cabe duda. En las palabras del político de turno, a veces acatadas con tanto ahínco que se valen por sí solas para anular cualquier evidencia aportada por la realidad. Me resisto a poner ejemplos concretos, más o menos recientes, porque no es necesario. Cualquier que haya leído o participado en un foro de temática política saber perfectamente de lo que estoy hablando.
Pero las nuevas religiones no se limitan a las fronteras de un mitín. El cambio climático (a favor o en contra), también puede ser objeto de veneración y cruzada, y otros tantos temas que no caben en este humilde blog. Uno de ellos, y eso iba, es el mundillo de parapsicólogos, ufólogos y demás mercachifles. Cierto es que han perdido relieve, como la dentadura de un viejo, cuando no llegó el fin del mundo con el cambio de siglo. Su principal herramienta, Internet, también fue su debilidad. Resulta muy sencillo encontrar pruebas documentadas que desmonten sus creativos argumentos. Hoy en día, son casi una rareza. Tenemos programas como el de Milenio 4, pero comparado con las publicaciones que había hace unos años, resulta demasiado serio y riguroso (y si alguien pensaba que no es ni serio ni riguroso, que se busque un ejemplar de Más Allá de principios de los noventa, y entenderá a qué me refiero)
Un inciso. Me encanta el programita de Iker Jiménez. Es ameno, ligero y exactamente lo que se supone: un espacio que da cabida a historias, teorías y mitos relacionadas con lo paranormal. Sugieren, pero no afirman.
Los que yo critico (y quedan muchos por ahí sueltos), son los convencidos. Los que creen a pies juntillas que los extraterrestres le han desgarrado el ano a un paleto de Wisconsin, y sacuden la cabeza con una sonrisilla compasiva cuando alguien se declara escéptico.
martes 20 de noviembre de 2007
Expediente X (2)
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