sábado 10 de noviembre de 2007

Perdidos

En su día, formé parte del ejército de entusiastas que seguían serie semana a semana, al ritmo de su emisión en EEUU, y amenizaba la espera haciendo conjeturas en los foros. Sin embargo, empecé a cansarme a mediados de la primera temporada, y ni siquiera llegué a terminar la segunda. En mi opinión, Perdidos es un ejemplo de como ahogarse en el propio éxito. Recuerda al humorista que consigue hacer un chiste gracioso, y luego lo repite hasta el hartazgo. Algo así. Juega con la incertidumbre del espectador, pero no lo recompensa con su merecido trozo de zanahoria. Simplemente, regurgita imposibles y golpes de efecto uno detrás de otro, siempre mediatizado por flashbacks, a veces prescindibles, y se pierde en su propio discurso. Al final, la impresión es estar viendo una inmensa paja mental, demasiada larga y deshilvanada.

Admito que estos defectos se minimizan si se tiene la oportunidad de ver todos los capítulos con cierta continuidad, como he venido haciendo esta semana. Y que después de una segunda temporada más o menos mediocre, se brinda una tercera más variada y donde, al fin, asoman algunas respuestas que desmienten que los guionistas hayan improvisado sobre la marcha. Pero tengo la impresión de estar comiéndome una sopa fría, que ha perdido gran parte de su condimento.


Edito esta entrada el domingo, después de haber visto los últimos capítulos de la tercera temporada. Casi todos los misterios que han ido acumulándose desde la primera temporada se mantienen intactos o, en el mejor de los casos, se responden con vagas insinuaciones. Hay un par de golpes de efecto bastante interesantes cerca del final (qué sabe la gente del mundo exterior acerca del destino del vuelo 815, o el flashback que cierra la temporada), pero ambas se limitan a explotar hipótesis que llevan barándose desde el principio de la serie. En cambio, se insiste en la fórmula de recordar escenas del pasado que a veces no llevan a ninguna parte, salvo para rellenar metraje, o explotar causalidades difícilmente creíbles.

A pesar de todos esos fallos, sin embargo, sigue manteniendo cierto nivel, y no niego que estoy impaciente por ver la siguiente temporada.